España debería prestar atención a las causas de su baja natalidad

23 sep. 2021

¿A qué se deben las bajas tasas de natalidad en España? ¿Qué efecto tendrá la pandemia del Covid-19 en ellas? El demógrafo Albert Esteve comparte sus conocimientos con STI y presenta una nueva herramienta digital para mejorar la difusión de datos demográficos.

Expertos STI

STI: Uno de sus últimos proyectos es el Explorador Social, una herramienta digital, gratuita y abierta al público en general, lanzada el pasado 2020, que permite visualizar las características y cambios de la sociedad española. ¿Cuál es su objetivo?

AE: Es un proyecto que nace de la necesidad de facilitar los datos demográficos y económicos que se generan en la sociedad española y catalana a un público amplio de estudiantes de secundaria, de universidad, investigadores… La idea es hacer un esfuerzo por encontrar los datos y, sobre todo, acercarlos de una manera muy visual para que la gente pueda ver el potencial que hay detrás. 

STI: ¿Por qué es necesario?    

AE: Los institutos de estadística hacen muy buen trabajo recogiendo la información, pero a menudo el formato en el cual difunden esta información no es muy amable o requiere de conocimientos de bases de datos y de saber dónde se esconde esta información. Nosotros queríamos cogerla, procesarla y mostrarla de una manera muy sencilla e intuitiva, y que la gente nos utilice como banco de datos de referencia. 

STI: ¿Qué tipo de datos ofrece?

AE: Básicamente tenemos datos demográficos: cuantas personas viven en cada sitio, que características tienen esas personas en cuanto a su origen, su sexo, su edad… Y luego hemos llegado a poner datos de tipo más social, medioambientales, económicos, laborales, de renta, de ingresos medios de los hogares, … También datos de cultivos, del catastro, y también de infraestructuras (si pasan trenes, si hay carreteras…). Son datos que sirven para poder hacer una radiografía de cómo somos y cómo nos organizamos como sociedad en el tiempo.

STI: Uno de los datos que ofrece esta herramienta son los nacimientos que se producen anualmente en España. Usted ha estudiado mucho este fenómeno. ¿Qué está sucediendo?

AE: España es uno de los países donde se tienen menos hijos de ratio desde hace mucho tiempo, pero hasta ahora no existían buenos datos de encuestas que facilitasen saber por qué no se tienen estos hijos. Gracias a la nueva encuesta de fecundidad de 2018 del INE (Instituto Nacional de Estadística), hemos podido cubrir toda la natalidad y la fecundidad de las últimas décadas. Por un lado, hemos visto algo que ya sabíamos: que se tienen pocos hijos; entre 1,3 y 1,2 de media. Pero también hemos descubierto una cosa que no sabíamos: que la gente tiene muchos menos hijos de los que quiere

STI: ¿A qué se refiere?

AE: La encuesta, en diferentes ocasiones, y de diferentes maneras, pregunta si el entrevistado desea tener hijos o no… Y lo que dice la encuesta es que, de promedio, hay una preferencia fuerte hacia los dos hijos; que a la gente le gustaría ser padre o madre antes de lo que lo acaban siendo; y que menos del 10% de la población no quiere tener hijos. Sin embargo, cuando miramos la realidad vemos que no llegamos a los dos hijos, y que estamos en 1,2 o 1,3; es decir, 0,7 hijos en promedio por debajo de lo que se desea.

STI: ¿Y eso porque sucede?

AE: Porque la gente no acaba de reunir las condiciones necesarias para ser madres y padres a una edad suficientemente temprana para acabar de cumplir con su sentido reproductivo. Normalmente, ni aquí [España] ni en Suecia ni en Estados Unidos, la gente no se plantea tener hijos hasta los 28 años. Hay un tema de estilos de vida, de consumo… Pero luego a partir de los 28, 29 o 30 años, la gente se empareja y se empiezan a plantear tener hijos. Lo que pasa es que si cuando tienes 30 años no te van muy bien las cosas, empiezan a retrasarlo. Y cuanto más se retrasa, menos oportunidades se tienen para llegar al primer hijo. Y los que tienen el primero, más tardan para el segundo. La diferencia entre España y Suecia es que los suecos, cuando deciden que quieren tener hijos, normalmente no encuentran muchos tropiezos. Aquí, en cambio, cuando decidimos tener hijos encontramos muchísimas dificultades. 

STI: ¿Cuáles son? 

AE: Pues por ejemplo que mucha gente no se puede emancipar de casa de sus padres. También hay gente que no tiene pareja. Quizá sí una pareja sentimental, pero no suficiente como para dar el paso. Y eso también está relacionado con las dificultades para emanciparse. Y luego hay gente que ya ha conseguido salir de casa de sus padres, y que tiene pareja, pero entonces no tienen un buen trabajo, o piensan que se tienen que consolidar. Y resulta que cuando han superado todos esos obstáculos, tienen 38 años y las probabilidades de quedarse embarazada son menores. Entonces nos encontramos que entre las mujeres de 40 años hay muchas que no se pueden quedar embarazadas por un tema de salud. La suma de todo esto hace que tengamos pocos hijos.

STI: ¿Qué consecuencias tiene esta baja fecundidad?

AE: Primero tiene consecuencias a nivel individual. Porque hay muchas personas que se sienten frustradas por no haber conseguido lo que querían, o por quedarse a medias [en el número de hijos]. Se habla mucho del derecho a la vivienda, del derecho al trabajo, pero también deberíamos hablar del derecho a tener hijos, de aquellos que quieran tenerlos. Nos lo tendríamos que mirar porque realmente estamos perdiendo potencial reproductivo. 

STI: ¿Y a nivel poblacional? ¿España está perdiendo habitantes?

AE: A nivel poblacional es más relativo. España hace treinta años que tiene una fecundidad muy baja, pero en cambio no ha perdido nunca población. ¿Por qué? Pues, entre otras cosas, porque han venido de fuera. Catalunya, por ejemplo, siempre se ha caracterizado por tener una fecundidad muy baja pero, en cambio, en los últimos 100 años su población se ha triplicado. O más que triplicado, cuadruplicado. Porque ha venido gente de fuera.

STI: ¿La baja fecundidad tiene efectos económicos?

AE: A veces se habla de quien pagará las pensiones, pero tenemos el ejemplo [en la inmigración] que existen otros caminos. Yo creo que, más que los efectos económicos o en la población, es más importante ver qué indica que la fecundidad baje. Y lo que indica es que la gente no acaba de tener suficientes certidumbres y seguridades a las edades adecuadas. 

STI: ¿Qué efectos tiene y tendrá la pandemia del Covid-19 en la natalidad?    

Tras los primeros meses de la pandemia, en diciembre de 2020 y en enero del 2021, las cifras de nacimientos cayeron un 20% respecto al año anterior. Estamos en un contexto de bajada de la natalidad. Cada año caen los nacimientos entre un 3 y un 4%. Lo que tenemos que ver es si este año, con el Covid-19, caerá más del 3 o el 4%, tal como estamos acostumbrados desde el año 2008.

STI: Entonces, ¿No espera que se produzca un ‘baby boom’?

AE: No lo espero porque para tener hijos hace falta que pasen muchas cosas. Primero que la gente se haya podido emancipar. Luego, que hayan podido encontrar pareja, que puedan estar establemente con esta pareja un tiempo, que tengan un trabajo… Y todo tiene que pasar a una edad joven para que puedan tener hijos. Y yo no veo que esto haya mejorado con el Covid-19.

STI: ¿Y entre los que ya tenían esta situación favorable a la natalidad?

AE: Podría haber un ‘baby boom’ entre toda esa gente que ya eran pareja, que ya vivían juntas, que ya tenían buenos trabajos, y para los que en este tiempo no han empeorado ninguna de esas cosas. Estos quizás hayan encontrado más tiempo para dedicarse de manera relajada… Pero es sólo un subgrupo de la población. En cambio, hay otros muchos que han salido perjudicados de la crisis. Y, por lo tanto, en el cómputo global diría que las cosas negativas pesan más que las positivas. 

STI: La mortalidad de la pandemia no debe haber ayudado a que el saldo poblacional sea positivo ¿No?

En España hay muchas más defunciones que nacimientos, y este año se ha disparado la diferencia. Han aumentado mucho las defunciones y los nacimientos, al principio del año 2020, cayeron mucho. Por lo tanto, el crecimiento natural ha quedado muy tocado. Pero también es cierto que ha habido una llegada fuerte de gente de fuera: en 2019 tuvimos unos datos de inmigración en España con cifras parecidas a las de los mejores años de los 2000… Y en 2020, pese a la crisis del Covid-19, probablemente haya un saldo positivo, por las personas que vienen de fuera.

Director del Centre d’Estudis Demogràfics (CED) de la Universidad Autónoma de Barcelona, Albert Esteve es especialista en mercados matrimoniales, formación de las parejas, estructura de los hogares y otros aspectos relacionados con la demografía, tanto a nivel español como internacional. 

Albert Esteve participó en el experts meeting de STI ‘Family Inequality: Causes and Consequences in Europe & the Americas’, celebrado en Roma (Italia) en febrero de 2017, y en la publicación que siguió a esta reunión, ‘Unequal Family Lives’.