Teletrabajo: una oportunidad más allá de la pandemia

11 mar. 2021

La profesora del IESE Business School (Universidad de Navarra) y experta del STI Mireia Las Heras ha analizado los beneficios del trabajo a distancia para las empresas, la sociedad y los empleados a partir de una encuesta a 2,690 personas de diversos países.

Expertos STI

La pandemia del coronavirus ha puesto de actualidad una práctica laboral que hace tiempo que llegó para quedarse: el teletrabajo. Según un policy brief de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 78 países del mundo tenían más de un 5% de los empleados trabajando en remoto en 2019 y, a raíz de la crisis del Covid-19, al menos 58 países implementaron esta modalidad para trabajadores no esenciales en abril del 2020. Partiendo de la base que no todas las actividades económicas o sociales pueden realizarse en remoto... ¿Cómo debe ser el teletrabajo para que resulte beneficioso para las empresas, la sociedad y las personas? ¿Qué ventajas tiene trabajar a distancia?

Un estudio liderado por la experta del STI Mireia Las Heras, profesora del IESE Business School (Universidad de Navarra) y directora del Centro Internacional Trabajo y Familia (ICWF, por sus siglas en inglés), ha concluido que el teletrabajo puede servir como estrategia para fomentar el bienestar, la conciliación familiar, la productividad y la sostenibilidad, si se cumplen ciertas condiciones. El informe, desarrollado conjuntamente con la investigadora del IESE María Barraza y en colaboración con diversas universidades latinoamericanas, ha contado con la participación de 2,690 personas, el 98% de las cuales de países como España, Chile, México, Bolivia, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Bolivia, Guatemala y Perú.

En primer lugar, el estudio de Las Heras identifica como condiciones ideales para el teletrabajo que exista una combinación entre días en la oficina y en casa –propone uno o dos días semanales de trabajo a distancia–, que no haya distracciones en el hogar, que los empleadores apoyen esta modalidad de trabajo y que sea una decisión compartida por la pareja y familia del trabajador o trabajadora. Del empleado se requiere que tenga capacidad de autogestión y disciplina, que quiera trabajar a distancia y que se sienta comprometido con la misión corporativa. Los directivos, por su parte, deben estar dispuestos a realizar ellos mismos trabajo en remoto, deben ser flexibles y deben establecer canales de comunicación abierta con los empleados. Además, según Las Heras, las empresas que introduzcan el teletrabajo deben estar dispuestas a integrar la tecnología y la digitalización en su negocio, y a experimentar y deben priorizar el servicio al cliente.

Según el estudio, el teletrabajo tiene múltiples beneficios respecto a la productividad y concentración de los empleados, lo que resulta especialmente necesario en caso de proyectos complejos, formulación de estrategias, fomento de la creatividad o planificación. El trabajo indica que la energía de los trabajadores aumenta un 14% los días que están en remoto –con un máximo de dos días a distancia–, que su rendimiento mejora un 12%, y que las interrupciones disminuyen un 40%. Además, los empleados demuestran estar más satisfechos y comprometidos: están menos estresados, hay menor absentismo laboral, se sienten más cómodos y demuestran mayor fidelidad a la compañía. También la atención al cliente mejora con el teletrabajo: el estudio indica que la disponibilidad de los empleados aumenta un 9% cuando se alterna el trabajo en la oficina y en el hogar o un espacio alternativo escogido por el trabajador.

En el ámbito personal y familiar, el estudio también identifica beneficios en ámbitos como la salud, el cuidado a personas dependientes o las relaciones interpersonales. Así, se detecta un descenso del 21% del estrés por multitasking (multitarea), se reduce un 72% el tiempo dedicado al transporte, y se libera tiempo para dedicar al deporte, a actividades lúdicas o al sueño. El trabajo también identifica una mayor sensación de autonomía por parte de los empleados y detalla que éstos perciben un mayor interés por parte de la empresa por cuidarles. Además, se reduce la sensación de rutina, y la percepción del trabajo como algo interesante y novedoso aumenta un 31%. También se libera tiempo para realizar un mejor cuidado propio y de personas dependientes como los hijos, y existe mayor tiempo para cocinar, comer sano y cuidar la propia salud y el descanso. Finalmente, se detecta una mejora en las relaciones interpersonales no laborales: hay más tiempo, recursos y energía para cuidar la relación de pareja, con los hijos o el resto de la familia, existe un efecto educativo en los hijos –respeto por el tiempo de trabajo y disponibilidad de los progenitores– y, en general, se detecta un mayor bienestar y felicidad en la vida de los trabajadores.

Las Heras también describe beneficios para toda la sociedad en aspectos como el medio ambiente, la racionalización del gasto público, la competitividad empresarial o la calidad de vida. La reducción de los trayectos hasta el lugar de trabajo, por ejemplo, hace disminuir ostensiblemente la contaminación acústica, la huella de carbono y las aglomeraciones en el transporte público. También pueden reducirse los gastos en infraestructuras, el fracaso escolar –gracias a la presencia de los padres en casa–, y se pueden evitar gastos públicos en salud y bajas laborales. El teletrabajo también hace, según la experta, que el país sea más atractivo de cara a la inversión privada internacional y que se esté más preparado para potenciales eventualidades sociales (como en el caso de la actual pandemia). Finalmente, el estudio percibe una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos, ya que se evita que la población se acumule en zonas urbanas, disminuye la accidentalidad y existe una menor aglomeración en hospitales y centros médicos.