La urgencia de aprovechar la tecnología para el bien desafía a todos los sectores de la sociedad

11 nov. 2021

La publicación de ‘El hogar en la era digital’ ha estimulado la acción y el debate dentro y mucho más allá de la esfera privada del hogar. Una mesa redonda en Madrid reunió a actores de diversos sectores para compartir cómo están abordando la tarea de preparar y proporcionar herramientas tecnológicas avanzadas, así como de educar y ayudar al público en su mejor uso, y canalizar sus beneficios a quienes más los necesitan.  

La colección de trabajos académicos que conforman el libro ‘El hogar en la era digital’ arroja luz sobre cómo la tecnología potenciada por la inteligencia artificial (IA) puede influir en el diseño y la función de los hogares digitales centrados en las personas de la manera más eficiente y ética. El trabajo alimentó una discusión multidisciplinaria en un evento híbrido, organizado por la Home Renaissance Foundation (HRF), y organizado por la Fundación Telefónica en Madrid el 5 de noviembre de 2021. 

Antonio Argandoña, coeditor del volumen y director académico de HRF, enmarcó el debate señalando un elemento esencial de los estudios: "La tecnología está a nuestro servicio". Es decir, que debe adaptarse a nosotros, más que nosotros a ella, dijo Argandoña. Sin embargo, amplió el experto, el uso de cualquier tecnología nos mantiene necesariamente dentro de sus limitaciones –cosechamos sus beneficios solo hasta donde llegan– y debemos ser conscientes no sólo de lo que puede hacer, sino también de lo que no podemos hacer. Utilizó la siguiente analogía para ilustrar su argumento: las gafas mejoran nuestra visión, pero sólo dentro del rango para el que están calibradas.  

La moderadora del encuentro, Matilde Santos, profesora y miembro de la European Academy of Sciences and Arts, describió el hogar como una sociedad en miniatura que contiene numerosas entidades que necesitan administración, y pidió a los panelistas que abordasen las maneras en que la tecnología podría servir a cada una de estas entidades dentro del hogar.

Julio Díez Nicolás, sociólogo, profesor universitario, escritor y miembro de la European Academy of Sciences and Arts, señaló que la tecnología no es nada nuevo. Los seres humanos, reflexionó, siempre hemos sabido satisfacer nuestras propias necesidades dominando nuestro entorno y aumentando nuestra comprensión y capacidades para crear nuevas estructuras y herramientas a partir de las ya disponibles. La tecnología, afirmó, es lo que llamamos avances en la cultura material, desde la rueda hasta los robots. Definió la tecnología como el "factor principal en el cambio social", y señaló cinco tecnologías que esperaba que moldeen especialmente el futuro: la inteligencia artificial, la robótica, la impresión 3D, los hologramas y la realidad virtual. Si bien es cierto que estas tecnologías son exponencialmente más rápidas que los esfuerzos humanos anteriores para mejorar nuestras condiciones de vida, Díez Nicolás aseguró que no debemos perder de vista el hecho de que las tecnologías en sí mismas son neutrales, y sólo se vuelven "buenas" o "malas" de acuerdo con el uso que los seres humanos, sus creadores, les damos.

María José Monferrer, ingeniera y fundadora de AI-verse, coincidió en que la elección humana es crucial para asegurar el mejor desarrollo y despliegue de las tecnologías. En primer lugar, enfatizó, se necesitan personas educadas para crearlas y administrarlas. Las tecnologías digitales que ya existen tienen el poder de generar niveles de datos, por ejemplo, que pronto requerirán tecnologías aún más poderosas para procesarlos. Las personas deben estar capacitadas para hacer y guiar esos avances, alertó, y para garantizar que se desarrollen para ayudar al bienestar humano, así como para proteger a las personas, en lugar de explotar sus derechos fundamentales. Cómo por ejemplo, la privacidad y la no discriminación. Además, puso énfasis en la importancia de entusiasmar a los jóvenes, especialmente a los de grupos actualmente subrepresentados en los campos tecnológicos -como las mujeres y las minorías- con el potencial de la tecnología para beneficiar al mundo, y remarcó su propio potencial para participar en la transformación mediante el estudio de este campo. Reconoció el temor de algunas personas a que se puedan perder empleos por alternativas tecnológicas más eficientes para las personas, pero insistió en que "se crearán muchos más empleos de los que se vuelven obsoletos". Un riesgo más importante, opinó, es si la tecnología en última instancia "nos hará más libres o más esclavizados a ella".  La respuesta a esta pregunta, explicó Monferrer, dependerá de cómo estemos equipados para gestionarla.

Ignacio Aizpún, director de ATAM (Fundación Telefónica), asociación especializada en atender las necesidades especiales de las personas con cualquier tipo de limitaciones físicas, psicológicas o situacionales en sus actividades diarias, coincidió en que la responsabilidad de utilizar la tecnología para el bien recae en la sociedad.  Señaló que la revolución tecnológica que estamos viviendo es, en muchos sentidos, menos dramática para la sociedad que la revolución industrial. Sin embargo, para los seres individuales, la gran velocidad y expansión de la sobrecarga tecnológica ha creado importantes desajustes en la forma en que nuestras mentes asimilan el proceso y actúan sobre sus aportaciones. Estos desajustes también afectan los estados de ánimo y las relaciones interpersonales de las personas, explicó, incluso afectando su salud mental.

Sin embargo, Aizpún se mostró entusiasmado con las muchas formas en que la tecnología permite a organizaciones como ATAM "procesar la información que la IA nos proporciona en forma de datos para aprender lo más posible sobre cada persona y su situación, variables de salud, actividad, funcionamiento y contexto".  Sólo activando dichos datos de forma segura, añadió, organizaciones como ATAM pueden "generar respuestas y soluciones que permitan a las personas dependientes o con capacidades diferentes continuar viviendo en casa en condiciones óptimas de seguridad, salud e integridad". 

El último ponente, Alberto San Juan, director de la Dirección General de Juventud, Familia y Fomento de la Natalidad de la Comunidad de Madrid, clausuró el acto afirmando que "hay que cuidar a la familia como nuestro bien más preciado". Relató algunos de los esfuerzos que el gobierno regional ha puesto en marcha para apoyar a las familias abrumadas por el mal uso de la tecnología en sus hogares, incluida una escuela para padres y recursos para jóvenes que tienen dificultades para administrar su uso de la tecnología de una manera saludable y productiva.  

Todos los ponentes coincidieron en un positivo mensaje final: ¡El futuro lo haremos nosotros!