La eutanasia en Bélgica, un terreno pantanoso

13 sep. 2021

Tres años después de advertir de las "perturbadoras e imprevistas consecuencias que pueden seguir" a la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido, usando el caso belga como ejemplo, el Dr. Calum MacKellar revisa este caso para discutir con STI si sus predicciones se han cumplido.

Expertos STI

En enero de 2018, STI entrevistó al doctor MacKellar, Director de Investigación del Scottish Council on Human Bioethics, sobre el libro Euthanasia and Assisted Suicide: Lessons from Belgium, que coeditó en 2017. ¿Ha cambiado la situación?  ¿Se han cumplido sus predicciones?

STI: ¿Cómo se ha desarrollado la práctica de la eutanasia y el suicidio asistido en Bélgica en los últimos años?

CMK: Resulta interesante que la manera en que se contempla la eutanasia y el suicidio asistido en Bélgica está evolucionando continuamente. La realidad es que los procedimientos están empezando a ser vistos como normales y no controvertidos, con muy pocas preguntas planteadas entre el público en general. Poner fin a la vida de alguien se considera, cada vez más, como una opción razonable para muchas personas. Sin embargo, hay algunas voces disonantes que plantean preocupaciones muy serias sobre la forma en que se están llevando a cabo los procedimientos. 

Por ejemplo, a principios de 2021 se lanzó un nuevo libro titulado Euthanasia: Searching for the Full Story - Experiences and Insights of Belgian Doctors and Nurses. El volumen cubre algunas de las novedades más recientes, además de proporcionar un reconocimiento honesto de las preocupaciones que suscitan. Este volumen, publicado por Springer y disponible para su descarga de forma gratuita, confirma algunas de las predicciones que se hicieron en el libro de 2017. Por ejemplo, el hecho de que ya existen presiones para que exista una nueva extensión de la ley que incluya a los pacientes con afecciones y trastornos psiquiátricos.

STI: ¿Qué es lo que está impulsando, realmente, el desarrollo de la eutanasia y el suicidio asistido en Bélgica?

CMK: Como se menciona en el libro de 2017, Bélgica nunca ha discutido realmente los desafíos éticos y las posibles consecuencias para la sociedad derivadas de la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido. Simplemente optó por despenalizar y sacar a la luz un procedimiento que ya se estaba llevando a cabo de manera ilegal y encubierta por algunos médicos antes de 2002. 

Durante las discusiones parlamentarias en ese momento, se utilizó el argumento de la compasión hacia el sufrimiento físico, ya que resonaba con fuerza tanto entre el público como entre los políticos. Sin embargo, con el desarrollo de los cuidados paliativos, este motivo original ya no es tan relevante. De hecho, gracias a estos cuidados, los profesionales de la salud ya pueden controlar de manera generalizada el sufrimiento físico. Además, en los raros casos en los que este sufrimiento no se puede abordar por completo, la sedación paliativa es una posibilidad. Sin duda, la fatiga que producen los tratamientos prolongados, la soledad, la falta de apoyo familiar y las experiencias de dependencia pueden estar presentes en estas situaciones, entre otros factores, pero esto ya entra en el ámbito de la angustia psicológica y existencial, que no se puede tratar con medicamentos. 

Así pues, a lo largo de los años, la razón principal para la eutanasia y el suicidio asistido se ha convertido en lo que se percibe como un derecho a la autonomía: que las personas deben tener derecho a hacer lo que quieran con sus vidas sin que nadie les diga lo que pueden o no pueden hacer. En esta era posmoderna, el derecho a la autonomía se ha convertido en uno de los pilares de la ética moderna. Como indica el especialista en cáncer belga Dr. Benoit Beuselinck en el libro de 2021, "La autonomía, que se ha convertido en una preocupación principal, ha sustituido a la vida como el valor fundamental a respetar." [1] Es decir, que si una vida es vista como indigna de vida, entendida bajo el concepto de calidad de vida, entonces debería existir el derecho a poner fin a esta vida.    

STI: ¿Qué predice que sucederá en Bélgica en las próximas décadas?

CMK: En mi entrevista de 2018 con STI, indiqué que "La evidencia de Bélgica ... demuestra que una vez superada la barrera de la legalización, la práctica tiende a desarrollar una dinámica propia, que puede seguir consecuencias imprevistas e inquietantes". Esto ciertamente ha sucedido en los últimos años, ya que el concepto de una vida indigna de vida se ha vuelto más común. Por lo tanto, un número cada vez mayor de personas, con un número cada vez mayor de diferentes tipos de disfunciones, tendrán acceso a la eutanasia y al suicidio asistido, incluidas muchas personas que no pueden dar su consentimiento a dicho procedimiento. También será posible calificar el valor de la vida de todos en la sociedad, en una escala de dignidad y calidad. En otras palabras, en Bélgica, las personas ya no serán vistas como de igual e inconmensurable valor, robando al país uno de los principales fundamentos de la civilización.   

Por supuesto, algunos valientes profesionales de la salud y otras personas continuarán resistiéndose a esta decadencia moral, al tiempo que darán testimonio ante la historia de que no todos los belgas están de acuerdo con la ley. El filósofo Jacques Ricot, que trabaja para la Universidad de Nantes, en Francia, y que escribió un prólogo al libro de 2021, indica: 

Los testimonios reportados en este libro tienen visión de futuro y resultan proféticos: son las palabras de "combatientes de la Resistencia" y observadores que no creen que la eutanasia pueda ser un acto médico o de cuidados, ni que pueda ser una opción neutral. Como dije antes, la eutanasia no complementa los cuidados paliativos, los termina; no es el pináculo de la atención y el apoyo para el paciente, lo interrumpe; no alivia a los pacientes, les quita la vida.

Además, si algunos en los medios de comunicación belgas continúan tomándose en serio sus responsabilidades, descubrirán eventualmente graves casos de mala conducta e incluso escándalos. El mundo entero mirará entonces con alarma y conmoción ante la bancarrota moral de Bélgica, un país en el que el respeto por la importancia y el valor de la vida se ha deteriorado hasta tal punto que ésta se ha convertido en un concepto sin sentido.    

STI: ¿Se están reportando correctamente los casos de eutanasia y suicidio asistido en Bélgica?

CMK: Un artículo reciente titulado Euthanasia in Belgium: Shortcomings of the Law and Its Application and of the Monitoring of Practice, que se publicó en la revista Journal of Medicine and Philosophy en 2021, indicó que en Bélgica, el uso de la eutanasia se está expandiendo, dando lugar a una serie de problemas éticos significativos. Los autores señalan que "esto está en parte relacionado con el hecho de que varios requisitos legales destinados a operar como salvaguardas y garantías procesales, en realidad a menudo no operan como tales." 

Una de estas áreas es la notificación de casos de eutanasia a la Comisión Federal de Control y Evaluación de la Eutanasia. De hecho, en mi entrevista anterior con STI, indiqué que: 

[La] legislación que se promovió para dar mayor claridad, transparencia y control a las prácticas para terminar con la vida, no ha cumplido con las expectativas. El sistema de informes oficiales y el trabajo de la Comisión Federal en Bélgica no ofrecen ni transparencia ni control. En cambio, parecen proporcionar sólo la ilusión de control.

Esta situación no ha hecho más que empeorar con el paso de los años. De hecho, el mencionado artículo de 2021 indica que la Comisión no verifica adecuadamente el cumplimiento de diversos criterios legales, sino que parece actuar, simplemente, como un escudo para evitar que posibles casos problemáticos sean remitidos a la Fiscalía. Además, a veces reinterpreta la legislación sobre eutanasia como mejor le parezca, lo que está completamente fuera de su competencia. También existen importantes conflictos de intereses en la composición del comité de evaluación de 16 miembros, incluso en la figura de su presidente, el Dr. Wim Distelmans, quien apoya y realiza regularmente la eutanasia. Desde que se legalizó la eutanasia en 2002, la Comisión belga sólo ha remitido un caso al Fiscal, que finalmente absolvió al médico en cuestión. Por lo tanto, existe una falta muy grave de rendición de cuentas en Bélgica en relación con la eutanasia y los procedimientos de suicidio asistido, que solo puede terminar en desorden y falta de protección de los más vulnerables. 

[1] Benoit Beuselinck, The Meaning of Suffering or the Meaning of Life Despite Suffering, p.76.