La cooperación del sector público-privado es necesaria para relanzar la economía, dicen líderes empresariales y economistas.

29 may. 2020

Representantes del Instituto de Empresas Familiares (IEF) y del IESE Business School unieron fuerzas para preparar un documento de 48 páginas titulado “Boosting Employment and Relaunching Business:  Reflections for Action.” Propone la formación de un grupo de trabajo multilateral para liderar el camino de regreso a la productividad económica interrumpida por la crisis COVID-19.

La pandemia no es solo una crisis de salud, sino también una crisis económica. La lucha contra esta pandemia ha tenido un alto precio social y económico, con la actividad económica obligada a detenerse, provocando una caída dramática del PIB y un fuerte aumento del desempleo. Las consecuencias de esta recesión económica podrían llegar mucho más allá del virus que lo desencadenó.

El Congreso de Diputados de España estableció recientemente una Comisión de Reconstrucción Social y Económica para formular un plan de recuperación. Sin embargo, si bien dejó abierta la posibilidad de tener en cuenta a "expertos y miembros de la sociedad civil", sus 46 miembros eran todos representantes del parlamento de los diferentes partidos políticos.

Este documento IEF-IESE alienta a establecer un grupo que incluya aportes más allá del gobierno, con representantes de alto nivel de las empresas y la sociedad civil. Esto no solo aprovecharía un conjunto mucho más amplio de experiencia y conocimientos, sino que también infundiría confianza en todos los niveles de la sociedad. La experiencia de crisis pasadas, afirman los autores, demuestra cuán importante es que todos los actores tengan confianza en el proyecto de reconstrucción. Instan a España a tomar el ejemplo de otros países de la UE como Austria y Alemania, entre otros, que han tenido una buena experiencia con la cooperación del sector público-privado, para incorporar una perspectiva más amplia.

Jordi Canals - profesor de economía y ex decano del IESE, y vicepresidente de STI - describe el razonamiento detrás del documento que ayudó a preparar:

“Esta crisis económica creada por la pandemia ha desatado una recesión global que puede convertirse en depresión si no hay una reacción política adecuada. Los gobiernos deben actuar con inteligencia y coraje. Sin embargo, los gobiernos solos no resolverán esta crisis de confianza. La sociedad civil, en particular, los empresarios y las empresas familiares, junto con las grandes empresas, tienen un papel muy importante que desempeñar en ella. Pueden ayudar diagnosticando bien el problema en cada industria y cada región, porque la pandemia está teniendo un impacto diferente según el tipo de actividad y la geografía. Las empresas entienden y deberían sugerir formas de volver gradualmente a la actividad normal. Este es un momento para que las asociaciones público-privadas recuperen el camino de la recuperación. Esta es una situación compleja, pero el esfuerzo es necesario. En juego, tenemos la supervivencia de millones de empresas en todo el mundo y la protección de empleos e ingresos familiares .”

El documento se beneficia de datos de encuestas de más de 550 empresas españolas y de respuestas directas de más de 50 altos ejecutivos, y explica las situaciones específicas de 16 sectores esenciales de la economía española. No pretende recomendar ninguna medida específica de política económica. Más bien, propone un objetivo político general que protegería la economía y la salud de los ciudadanos: retener empleos y mejorar la empleabilidad de los trabajadores al estimular el relanzamiento de las empresas.

El grupo formado para diseñar la recuperación comenzaría con un diagnóstico riguroso de la situación actual y los posibles efectos de varias soluciones. Como "la incertidumbre paraliza la toma de decisiones", dice el informe, es importante tener un amplio consenso de una agenda compartida y una metodología de trabajo. Los autores desafían al grupo de trabajo a elaborar una hoja de ruta dentro de las 5 a 6 semanas posteriores a su constitución, para inspirar confianza en los ciudadanos y tener un plan sólido cuando la UE decida cómo distribuir el financiamiento de la reconstrucción. Junto con normas claras para prevenir la propagación de la pandemia, la hoja de ruta buscaría establecer una política fiscal anticíclica que estimule la demanda, invierta en capacitación laboral, promueva el gasto público eficiente y gestione el aumento del déficit de manera inteligente y dentro de las directrices de la UE.

El plan debe ir más allá de las soluciones a corto plazo, teniendo en cuenta los problemas a mediano plazo de 1 a 3 años para proporcionar la estabilidad para hacer planes dentro y entre sectores. Su trabajo complementaría no solo el trabajo de la comisión gubernamental, sino también el diálogo permanente e indispensable entre el Ministerio de Trabajo, los sindicatos y las asociaciones empresariales con respecto a las relaciones laborales.

Antonio Argandoña, del IESE, quien también contribuyó al artículo, lo resume así:

“El mercado laboral ha sido un grave problema para la economía española durante años. No solo hay muchas personas capaces de trabajar y que no pueden encontrar trabajo, sino que, en muchos casos, cualquier trabajo que puedan encontrar sería inseguro y de corta duración. Este tipo de trabajo no constituye una base segura sobre la cual las personas puedan desarrollar una vida laboral significativa y satisfactoria que les permita construir una familia, tener acceso a una vivienda y asegurar un futuro para ellos y sus hijos. Por eso es importante que las empresas, los sindicatos, los gobiernos y la sociedad civil se comprometan a adoptar las medidas, públicas y privadas, necesarias para resolver el problema del empleo, no solo ahora, debido a la pandemia, sino también para el futuro.

El empleo no es solo un contrato entre un empleado y una empresa, sino que involucra a las familias, las comunidades locales, los sectores económicos, las autoridades, las escuelas, los servicios sociales y muchos otros. Por eso es importante que se abra un diálogo a largo plazo, en el que se puedan tener en cuenta todos los puntos de vista relevantes."