Académicos que se niegan a ser silenciados forman una alianza

25 nov. 2021

Profesores universitarios de todas las tendencias políticas se están uniendo para defenderse de las acciones disciplinarias e incluso de los despidos por ejercer su derecho a la libertad de expresión dentro y fuera del campus.

Expertos STI

Convencidos de que "un ataque a la libertad académica en cualquier lugar es un ataque a la libertad académica en todas partes", 200 profesores universitarios y académicos eméritos unieron fuerzas para fundar, en marzo de 2021, la Academic Freedom Alliance (AFA), que ha duplicado su membresía desde entonces. La organización, sin fines de lucro y no partidista, existe para proteger la “libertad de pensamiento, investigación, expresión y discusión” en instituciones de educación superior en los Estados Unidos.

La AFA busca combatir un clima de creciente hostilidad hacia puntos de vista impopulares en la academia que amenaza no sólo la integridad del entorno de aprendizaje sino también los medios de vida de quienes se atreven a expresarlos. Robert P. George y su colega y amigo Cornel West, que han trabajado juntos en iniciativas anteriores en apoyo de la libertad de expresión, estuvieron entre los primeros miembros de la organización.

Los casos de represión institucional o represalias contra profesores pueden ser abordados de varias formas por la Alianza. La AFA puede llamar la atención sobre la situación a través de cartas abiertas a funcionarios, publicar declaraciones pidiendo un trato justo e incluso brindar asistencia legal de los profesores cuando sus derechos constitucionales, estatutarios, contractuales o académicos han sido violados.

El Consejo Asesor Legal de la AFA, formado por 13 expertos, revisa los casos y hace recomendaciones al Comité Académico, formado por 9 miembros, que decide si brindar apoyo financiero y/o emitir declaraciones públicas. El grupo también brinda apoyo moral y asesora a las personas atacadas sobre las acciones que deben o no deben tomar para defenderse.

Tres de los líderes de la alianza, Donald A. Downs, Keith E. Whittington y Robert P. George publicaron el pasado mes de octubre un manual de consejos en este sentido en The Chronicle of Higher Education, titulado "So They’re Trying to Shut You Up: How to defend yourself in a free-speech crisis, whatever your politics", que se traduce por "Están tratando de callarte: cómo defenderse en una crisis de libertad de expresión, sea cual sea su política".

"Los miembros de la facultad que se encuentran en este terreno desconocido necesitan un botiquín de primeros auxilios para minimizar el daño hasta que puedan obtener asistencia legal para ayudarlos a navegar los peligros de una controversia sobre la libertad de expresión", explica el documento, que luego procede a detallar la estrategia.

El grupo ha tenido cierto éxito en conseguir que las administraciones universitarias abandonen la acción disciplinaria contra el profesorado. En mayo, por ejemplo, las universidades de San Diego y Rhode Island se echaron atrás después de haber iniciado procedimientos relacionados con material escrito controvertido que abordaba el tema de China, en un caso, y de género y sexualidad en el otro.

La AFA deja en claro que no tiene tingún método infalible sobre posibles puntos de vista favorecidos o desfavorecidos, y que se esforzará por proteger la "libertad de pensamiento y expresión de los académicos en su trabajo como investigadores y escritores o en sus vidas como ciudadanos, dentro de las normas éticas establecidas y los límites legales; libertad para diseñar cursos y realizar clases utilizando un juicio pedagógico razonable; y estar libre de pruebas, afirmaciones y juramentos ideológicos".